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frutas tropicales

¿Por qué siento que me quema el estómago?

  • Foto del escritor: Vitaleia salud nutricional
    Vitaleia salud nutricional
  • 13 abr
  • 2 Min. de lectura

Seguro que alguna vez has sentido ese fuego justo en la «boca del estómago

» tras una cena copiosa o en una época de mucho agobio. Esa sensación de ardor tiene nombre y es mucho más frecuente de lo que pensamos: la gastritis.

Como puedes ver en la ilustración, se representa como un foco de irritación justo en el centro del sistema digestivo. Esto ocurre cuando la mucosa que protege las paredes de tu estómago se debilita o se inflama, dejando que los jugos gástricos dañen el tejido. Es, básicamente, como si tu estómago estuviera lidiando con una pequeña quemadura interna que no termina de curar.


🛑 Las señales de alerta


La gastritis no siempre avisa de la misma forma. Para algunos, es un ardor punzante que aparece sobre todo cuando el estómago está vacío, mientras que para otros se manifiesta como una indigestión pesada o una sensación de estar «lleno» con solo dar tres bocados a la comida. También es muy común despertarse con náuseas, tener gases constantes o sentir el abdomen tan hinchado que hasta el pantalón nos aprieta más de la cuenta.


🕵️ ¿Por qué mi estómago está «enfadado»?


No hay un solo culpable, pero los sospechosos suelen ser los de siempre. En muchos casos, la causa es una bacteria llamada Helicobacter pylori, que se instala en el estómago y va minando sus defensas. Otras veces, somos nosotros quienes la provocamos sin querer: el consumo frecuente de antiinflamatorios (como el ibuprofeno), el exceso de alcohol o el tabaco son agresores directos. Y, por supuesto, no podemos olvidar el estrés, que tiene una conexión directa con nuestras tripas y puede disparar la producción de ácido en los momentos menos oportunos.


🍏 El botiquín está en tu plato


Si estás atravesando una crisis, tu estómago necesita una tregua. Durante estos días, lo ideal es optar por alimentos «sufridos» y fáciles de procesar. Las proteínas magras, como el pollo sin piel, el pavo o el pescado blanco, cocinados a la plancha o al vapor, son tus mejores aliados. También puedes recurrir al arroz blanco, la pasta o el pan tostado, ya que la fibra de los alimentos integrales puede resultar demasiado agresiva para un estómago irritado. En cuanto a la fruta, mejor que sea madura o cocida: la manzana asada, la pera y el plátano suelen sentar de maravilla.


Por el contrario, hay ciertos «enemigos» que debes mantener a raya hasta que la inflamación remita. El café, el alcohol y las bebidas con gas son como echarle gasolina al fuego. Lo mismo ocurre con los alimentos muy grasos, los embutidos, los fritos y, por supuesto, los picantes, la pimienta o el vinagre. Incluso los cítricos, como la naranja o el limón, conviene evitarlos en la fase más aguda para no irritar más la zona.


💡 Escucha a tu cuerpo


La mayoría de las veces, la gastritis mejora con un poco de disciplina, una dieta blanda y bajando el ritmo de vida. Sin embargo, si notas que el dolor persiste, pierdes peso sin motivo o notas cualquier sangrado, es el momento de dejar de buscar en internet. Tu salud digestiva es el motor de tu bienestar, ¡no la descuides!


¿Has notado alguna vez que los nervios se te van directamente al estómago?

 
 
 

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